Cavidades volcánicas

Las cavidades volcánicas, a pesar de no ser fenómenos geológicos muy comunes, se encuentran en lugares del mundo donde el magma asciende a la superficie, como por ejemplo las Azores, Canarias, Islandia, Italia, Estados Unidos, Japón, Kenia y Corea.

El archipiélago de las Azores, dada su naturaleza volcánica y la presencia de coladas lávicas basálticas, presenta un diversificado patrimonio espeleológico.

Pueden considerarse dos tipos principales de cavidades volcánicas: los tubos volcánicos (o grutas) y las simas (o chimeneas volcánicas).

Los tubos de lava son consecuencia del enfriamiento de las zonas de la colada lávica en contacto con el aire y las formaciones envolventes (laterales y en profundidad), formándose una costra más o menos endurecida, bajo la cual continúa discurriendo la lava todavía caliente y fluida. Posteriormente, debido a una disminución de las emisiones a partir de la boca eruptiva, tiene lugar una bajada del nivel de lava en el interior del tubo, con la formación de un vacío bajo la costra superficial ya solidificada. Cuando la erupción volcánica termina, queda formada la gruta o tubo lávico, pudiendo más tarde producirse derrumbamientos del techo, formándose claraboyas. Con el paso del tiempo tiene lugar también la colonización de los campos de lava por plantas, en especial junto a las aberturas de la gruta.

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Esquema general de la formación de tubos volcánicos

Las simas volcánicas son, en su mayoría, antiguos conductos o chimeneas volcánicas, más o menos verticales, que se vaciaron debido a la aparición de una nueva boca eruptiva a un nivel inferior o debido a la disminución de las emisiones desde niveles profundos, originando un drenaje lateral o en profundidad del magma y un vaciado parcial de los conductos de alimentación del volcán. Al final de la erupción, con el enfriamiento y la solidificación de los conductos, pueden ocurrir colapsos de las paredes de la sima, con un incremento de sus dimensiones y formación de depósitos de gravedad (por ejemplo, derrumbes) en el fondo de la cavidad. Tal como en los tubos volcánicos, resulta frecuente la colonización por plantas de la abertura de la sima y de las coladas lávicas recientes asociadas.

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Esquema general de la formación de simas volcánicos

En Azores se conocen actualmente 271 cavidades volcánicas distribuidas por todas las islas, con excepción de la isla de Corvo.

Distribución de las cavidades volcánicas del Archipiélago de Azores

La isla de Pico es la que presenta un mayor número de cavidades volcánicas (129), con casi la mitad (48%) del total del archipiélago, seguida por Terceira, con una cuarta parte (26%) de las cavidades.

En la isla de S. Miguel se conocen actualmente 28 cavidades volcánicas, que se localizan en su gran mayoría en el Complejo Volcánico de los Picos, una región de vulcanismo fisural basáltico reciente, que se desarrolla entre los volcanes de Sete Cidades y de Fogo, especialmente entre las localidades de Capelas y Ribeira Grande (en la costa norte) y Ponta Delgada y Lagoa (en la costa sur).

El sistema cavernícola de la Gruta do Carvão es el mayor conocido en la isla de S. Miguel y uno de los más notables del archipielago de las Azores, desarrollándose a lo largo de cerca de 2500 m de extensión, desde el borde costero de la ciudad de Ponta Delgada hasta la barriada de Arrifes.

Debido a su localización, dimensiones, variedad de estructuras geológicas presentes y a los fenómenos volcánicos asociados, una extensión de cerca de 1950 m de esta gruta, entre la Calle de Lisboa (en Ponta Delgada) y la Calle de la Saúde (Arrifes) fue declarada Monumento Natural Regional, por el Decreto Legislativo Regional Nº4/2005/A, el 11 de mayo de 2005.